Europa, Grecia, Personal

Atravesando Europa. Día 4. Atenas: de la majestuosidad de la Acrópolis a un corazón roto a pie de calle.

Tal vez sea porque a veces parece que vivo un poco en los mundos de Yupi, pero cuando pensaba en Grecia, venían a mi mente escenas de películas en las que los protagonistas cantaban y bailaban en acantilados salpicados por casitas blancas. Pensaba en olivos, en playas de aguas turquesa, en cielos azules y un sol brillante. En la abuela del yogurt y en sus gentes risueñas.

Cuando pensaba en Atenas en concreto, visualizaba además, siglos y siglos del esplendor de la historia más fascinante, traducidos en infinidad de edificaciones que aún llegando a nuestros días en ruinas… ¡Qué ruinas! Siguen siendo espectaculares.

Impresiones sobre Atenas
Acrópolis ateniense.

Algunos de mis pensamientos se confirmaron de manera grata.
Otros, en absoluto.
Cuando fui a Grecia, las consecuencias de 6 años de crisis económica se palpaban en las calles de Atenas.

No sé si también fue a consecuencia de toda esa situación, o habitualmente es así, pero no tenía la sensación de estar en una capital europea.
Incluso algún punto, me recordaba a los alrededores del zoco marroquí. Era extraño.

El centro, la Acrópolisis… Sí eran zonas más cuidadas. Pero al empezar a alejarte un poco, el sentimiento de abandono, de pobreza… Iban en aumento.

Mi hotel estaba en una zona que a posteriori vi que otros viajeros no recomendaban : la zona de Omonia y calles más allá de la parada de metro de este nombre.

Impresiones sobre Atenas
Estación de metro de Omonia.

Yo estuve cómoda. El hotel agradable. Había más españoles y chicas que también iban solas. Ninguna queja al respecto.
Pero sí que es cierto, que las calles y el ambiente transmitían cierta inseguridad.
Suciedad, negocios cerrados, muchísimas pintadas, drogadicción … De hecho nada más llegar, me crucé hasta en 3 ocasiones con personas completamente colocadas. 

 

En día de semana y en horario laboral, la Plaza y la avenida principal estaban llenas de grupitos y corrillos de hombres adultos, sin otro quehacer.

Mientras me deslizaba por sus calles (principales porque ahí no me atreví a salirme de ellas) recordaba a mi padre diciéndome: ” Evita zonas que no te den buenas sensaciones”.
Creo que si llego a preguntar en el hotel, qué zona evitar, me echan directamente de aquella.
Era, sin duda, el lugar de residencia de las clases y grupos sociales más desfavorecidos.
No tenía miedo , ni inquietud, ni preocupación; solo empecé a sentir una pena atroz.

En día de semana y en horario laboral, la Plaza y la avenida principal estaban llenas de grupitos y corrillos de hombres adultos, sin otro quehacer. Mientras me deslizaba por sus calles (principales porque ahí no me atreví a salirme de ellas) recordaba a mi padre diciéndome: " Evita zonas que no te den buenas sensaciones". Creo que si llego a preguntar en el hotel, qué zona evitar, me echan directamente de aquella. Era, sin duda, el lugar de residencia de las clases y grupos sociales más desfavorecidos. No tenía miedo , ni inquietud, ni preocupación; solo empecé a sentir una pena atroz.

El contraste con su colina más clásica y conocida y su bella Acrópolis; el imaginar el grandioso antes y, lo que el ahora ponía ante mí, lo hacían aún más desolador.
Tal vez no me había informado lo suficiente, o mis expectativas eran excesivamente altas aún sabiendo el momento que allí se estaba viviendo.

Las partes turísticas no defraudan, de hecho son magníficas, pero era imposible obviar la realidad . Esta, por supuesto, no es que defraude, sino que apena, enternece y te hace replantearte prioridades .

Impresiones sobre Atenas
Mercado del barrio.

Después de dejar la mochila en la habitación, me fui caminando al centro.
El ambiente mejoraba y me gustaba más lo que veía. Había rincones , calles, edificios…Que pedían a gritos ser inmortalizados.

Impresiones de Atenas.
Plaza Sintagma.

Pero la constante continuaba. Yo nunca había visto tanta mendicidad, sobre todo de gente anciana.

”Pasé una mañana bonita  y feliz en la Acrópolis.
Cegada por tanta belleza, por la luz, por el sol y el paisaje ateniense.
Caminé hasta estar muerta de hambre e irme a probar una fresca ensalada griega, un plato de moussaka con base de patata, y un delicioso helado.
Al volver a Monastiraki, bofetón de realidad. Gente hurgando en la basura buscando algo de beber.
¿¡Estoy bloqueada o qué!? Llevo un litro de agua en la mochila. Pienso en dársela a esa persona pero estoy como paralizada. Siento una pena terrible, tanta que se convertía en emoción y ganas de llorar.
Solo fui capaz de dar  limosna a unas abuelitas en la calle. Me gustaría haber sabido reaccionar de otro modo y ayudar al otro.
Les das mucho con lo mínimo, es muy triste….Otra oportunidad de colaborar supondría otra dura historia detrás, por lo que mejor que no se dé el caso , pero de hacerlo espero saber espabilar a tiempo.
Nos quejamos por minucias y siempre anhelamos más y más, pero tenemos que dar gracias por la suerte  que  tenemos.”

Creo que esta es la entrada más breve de mi blog. No hablo apenas de monumentos ni recomiendo nada, solo doy un poco la visión que tuve y reproduzco tal vez la peor cara de la ciudad en aquel momento.
Me conmovió, me hizo pensar mucho…
En los siguientes post me extenderé con todo lo bueno, que por supuesto lo hay. ¡Muchísimo!

Pero son caras tan opuestas, que me parecía justo compartirlas por separado.

 

 

 

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