Europa, Italia

Crónicas Italianas (II) De Verona al Lago di Garda: Navegando entre Sirmione, Peschiera y Desenzano.

Con los ojos cerrados, el resto de sentidos se agudizan. Somos alrededor de 30 turistas pero solo se escuchan pájaros y el motor del barquito que navegando nos lleva a Desenzano.
Se nota el vaivén de la embarcación y como la brisa que se crea rebaja el calor del día.
Abro los ojos . El cielo es azulísimo hoy y el sol salpica con su brillo las olitas que a nuestro paso vamos formando.
Veleros y otras embarcaciones inundan el Lago di Garda.
A lo lejos se aprecia su contorno. 158 km alrededor de los cuales la vida se fue asentando en decenas de pueblecitos.

Unas 30 personas y ni una abre la boca. La belleza y calma que se vive en ese remanso de paz enmudece a cualquiera.

Navegando en el Lago di Garda.

Amanece un día más en Verona pero hoy voy a pasarlo a 30 km al norte de aquí.

 

¿QUÉ VER Y COMO MOVERSE EN EL LAGO DI GARDA?

Mi idea original era alquilar un coche con el que bordear todo el lago e ir parando en lo que más me llamara la atención. Pero como aún soy novata en lo que a conducción en el extranjero se refiere,  al final no me atreví.
Así que escogí los lugares que quería ver y tiré de transporte público.

Mapa con los pueblecitos.
Mapa con los pueblecitos.

Visité la zona sur por cercanía. A mí me gustó, pero había leído también que en la zona norte había menos aglomeraciones y en cuanto a paisajes, era más espectacular.
Iría y volvería a Verona en tren (unos 20-30′ de trayecto por poco más de 7 euros ambos trayectos con Trenitalia) y entre Peschiera del Garda , Sirmione y Desenzano me movería en los transbordadores que cruzan el lago.
Hay múltiples líneas que unen los pueblos del sur con el norte . Es económico (alrededor de 3 euros) y se disfruta muchísimo el recorrido.

La cuarta opción sería un servicio de buses que llega a Verona e incluso al aeropuerto.
No me arrepiento de lo que escogí. Pero cometí el error de comprar con antelación los billetes de tren con lo que hice algunas visitas un poco a contrarreloj.
Tomé nota para otra ocasión. Informarse de horarios y opciones está bien, pero llevar todo tan tan atado y cuadriculado… ¡Nunca más!

PESCHIERA DEL GARDA

Puerto en Peschiera.
Puerto en Peschiera.

Fue mi primer destino. Callejeé un ratito por el centro histórico, el puerto, su fortaleza…

 

 

Vistas desde la fortaleza.
Vistas desde la fortaleza.

 

Y me acerqué a informarme sobre los horarios de las embarcaciones.

Las conexiones son buenas y no tienes que esperar mucho tiempo entre trayecto y trayecto, así que enseguida llegaría al siguiente destino.

 

SIRMIONE

Playa de Sirmione. Es pequeña, pero es impresionante.
Playa de Sirmione. Es pequeña, pero por su situación es impresionante.

A medida que te acercas a Sirmione , tus ojos se van directamente al Castello Scaligero o Rocca Scaligera. Se construyó en el siglo XIII con fines defensivos , pero fue remodelado en 1900 por el mal estado en el que se conservaba.

Rocca Scaligiera.
Rocca Scaligiera.

 

El Castillo se encuentra en una punta que se adentra en el lago.
El Castillo se encuentra en una punta que se adentra en el Lago.

 

 

Sobre los tejados de Sirminone.
Sobre los tejados de Sirmione.

 

Vale…. A parte del Castillo, los colores de unas casas, la piedra, el aire medieval y romano de las otras… Hay algo que también destaca.

 

¡¡ Gelatti !!
¡¡ Gelatti !!

Helados de todos los sabores y colores. Ni que decir tiene que me rendí sin dudarlo, jeje. Y mientras lo disfrutaba y hacía tiempo hasta el siguiente ferry, seguí conociendo la ciudad.

Rincones.
Rincones.

Sirmione es también conocido por las Termas de Catullo, su Catedral…Pero con lo exprés de mi visita no tuve tiempo para más.

 

DESENZANO

Y salió el sol para recibirnos.
Y salió el sol para recibirnos.

Pasé por Desenzano como una exhalación . Prácticamente fue llegar al puerto e irme a buscar la estación para coger de nuevo el tren.
Desde su plaza principal, ascendí por las estrechas y bonitas calles que desembocan en el puerto y me acerqué a la terraza del castillo. Desde allí hay unas vistas preciosas de la ciudad y del lago.

Coloridas y acogedoras plazas italianas.
Coloridas y acogedoras plazas italianas.

 

Castillo de Desenzano
Castillo de Desenzano.

 

Me quedaría aquí horas
¡ Me quedaría aquí horas !

 

De los tres pueblecitos, este fue el que más me gustó.

Ahora que veo esta visita con más perspectiva, si volviera lo haría en coche. Buscaría alojamiento por la zona y me quedaría un par de días.

Me dedicaría a ver, no todos los pueblos porque son demasiados, pero sí alguno más y por supuesto con más calma.  A disfrutar de varias de las actividades acuáticas y de sus playitas según la época del año. De los paseos por esas callejuelas…

Y mantendría la experiencia de navegar por esas aguas. Sobre todo si el día es soleado, es un verdadero lujo al alcance de todos los bolsillos.

Próxima parada… Asombrándome en Bolonia. 🙂

 

 

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