Croacia, Europa

Road Trip III. Croacia. Plitvice ¿de verdad eres real?

¿Alguna vez has estado en un sitio en el que cada paso que das te pida un siguiente? ¿En el que mires a donde mires no dejas de fascinarte? ¿Una zona natural con lagos de un azul imposible, pasarelas de madera, cascadas y una flora que no puedes dejar de contemplar? ¿Un paraíso en vida? Pues en el Parque Nacional de los Lagos Plitvice, a 2h al norte de Zadar, lo podrás encontrar.

Por fin nos despertamos con un día de sol espectacular y, después de hacer las maletas, ya que esa noche cambiaríamos de ciudad, volvimos por la carretera de las preciosas vistas de ayer.

TODO LO QUE NECESITAS SABER PARA VISITAR PLITVICE

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.

Con casi 300.000 km cuadrados de superficie que engloban bosques, lagos y alguna cueva, Plitvice es reserva natural de la UNESCO desde 1979. Es una de las joyas de Croacia que no te puedes perder.

CÓMO LLEGAR

Lo más sencillo es llegar en coche haciendo de esta una visita de un día.
Hay aparcamientos por lo que no tendrás ningún problema a la hora de estacionar.
Existe también la opción de hacer noche en uno de los bellos hotelitos rurales de la zona.

PRECIOS, ENTRADAS ,CUÁNDO IR Y CÓMO MOVERSE EN PLITVICE

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.

En todas las guías te aconsejan evitar los fines de semana y madrugar. No hicimos ni una cosa ni la otra, pero no nos salió mal.
Al llegar, ya ves unas casetitas de madera en donde la gente hace cola para hacerse con las entradas y justo después está el parking.
Encontramos plaza fácilmente y no esperamos demasiado para comprarlas. Mis amigas dicen que me colé ¡ pero juro que escogí el puesto de venta en el que menos personas había!
Después, a la hora de ver el parque, sí que había gente. Seguro que era mucho más bonito estar allí más solitas, pero no hubo momentos de agobio, ni molestos y lo disfrutamos muchísimo igualmente.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.

Como veis, en la entrada va impreso un plano y muestra los dos posibles accesos. Nosotras lo hicimos por el número dos.
Pagamos 110 kunas (un poco menos de 15 euros) y teníamos con ello derecho a pasar un día y a utilizar los buses y los barcos que hay en el interior. Estos y sus recorridos también se ven en el planito, así como restaurantes, aseos, tiendas de regalos…
Puedes ver otras opciones de precios y los horarios aquí.

Para ser sincera, el único momento en el que nos controlaron las entradas, fue cuando cruzamos en barco uno de los lagos.

RUTAS EN PLITVICE

Parque Nacional de los Lagos Plitvice. Rutas

Se designan por letras y si no me equivoco hay hasta 8, de distinto recorrido y duración.

NUESTRO RECORRIDO Y EXPERIENCIA

Nosotras, como os decía, accedimos por la entrada número dos y cogimos un bus para subir a los lagos superiores y bajar caminando a los inferiores. La ruta que comenzamos fue la H.

La primera sorpresa llegaba cruzando una estrecha pasarela de madera que bordeaba uno de los lagos.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Si te fijas en el agua tan cristalina en la parte inferior, puedes ver montones de peces.
Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Imagen desde nuestro camino de madera.

Al pasarla, recuerdo encontrar un campo en el que nos hicimos alguna foto en la hierba, para posteriormente adentrarnos más en zonas de bosques y riachuelos.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.

Seguirás alternando imágenes como esta, con más lagos y cascadas.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Si el día fuese el lluvioso de ayer no tendríamos este brillo.

Continuando los indicadores de la ruta H, se llega también a un embarcadero donde podrás navegar en uno de los lagos más grandes. No tuvimos que esperar demasiado a pesar de la cantidad de gente que había.

Barcos en el Parque Nacional de los Lagos Plitvice.

 

Barcos en el Parque Nacional de los Lagos Plitvice.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Atravesando el lago en nuestro barco.

Al llegar la otro lado, hay unos merenderos y restaurantes para poder comer, así como aseos. Fue ahí donde paramos un ratito a descansar y tomarnos algo antes de seguir.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Pececitos en un agua que no parece real.

 

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Cada Lago tenía un cartelito con su nombre y características.

Desde donde nos bajamos del barco hasta la entrada 1, fuimos caminando y viendo así casi todo el parque.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Paisaje al cuadrado en el agua de Plitvice.

La ruta es larga (aunque no se hace pesada en absoluto) y no es para nada exigente. Solo hay un momento en el que hay una subida importante, pero puedes hacerla o no. Es una parte en la que puedes desviarte del camino y meterte en una cueva, ascender y llegar a un mirador. Es bonito, pero no indispensable.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Una de las cuevas del parque. Avisaban del peligro de murciélagos pero no los vimos. Ascendías por su interior montones de escaleras hasta llegar a un mirador.
Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Vistas desde el mirador.
Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Última cascada para despedirnos de Plitvice.

Para volver de la entrada 1 a la 2, donde habíamos dejado el coche, tomamos de nuevo un bus.

Parque Nacional de los Lagos Plitvice.
Servicio de buses.

Y ya en el parking fuimos a por nuestro coche. Por la mañana habíamos decidido pasar la noche en Sibenik, así que allí nos dirigimos.
Todos los alojamientos del viaje los decidimos sobre la marcha, según lo que más nos iba apeteciendo e hicimos reservas en el mismo día.
Normalmente elegíamos apartamentos y salimos por noche a unos 10-12 euros por cabeza ¡Regalado!
El de Sibenik también era un apartamento. El de los dueños estaba muy cerca y tenía muy buenas críticas, tanto a nivel de instalaciones, como de amabilidad de la familia.

Llegamos a Sibenik y nuestro anfitrión, Darío, nos había preparado una merienda de bienvenida en el porche de nuestro pisito. “¡Qué amable!” pensarás. Lee lee…

Sibenik
Merienda de bienvenida en el alojamiento de Sibenik

Realmente fue un detalle. Nos había dejado mapas, nos explicó todo lo que merecía la pena ver, donde comer… Y se ofreció a hacernos una visita guiada y llevarnos a cenar la tarde del día siguiente. Eso, durante yo creo que una hora, sentado en nuestro porche, hasta que sus hijos que tenían sueño vinieron a buscarlo para llevarlo a su casa.

Sibenik.
Porche de nuestro apartamento.

Nuestra intención era visitar el parque y  las cascadas de Kravica en Bosnia, y dedicar la tarde a Sibenik, pero decidimos finalmente emplear la mañana en ello e irnos después a Split.
Le enviamos un correo avisándole del cambio de planes y más soso no pudo ser en su respuesta. Así que a la hora de puntuar el alojamiento, pusimos el máximo en todos los elementos a valorar salvo en el suyo, al que otorgamos un 7’5. ¡¡¡Pues nos escribió para ver si nos habíamos equivocado!!!  Darío, we’ll never forget you.

Cuando Darío se fue a su casa, salimos a cenar al centro de Sibenik poniendo fin a un día inolvidable.

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