Bélgica, Europa

Brujas. Relato de luces y leyendas en la Venecia del Norte.

Aunque escribo sobre ello ahora, hice este viaje de un día en Brujas ya en 2012. La primera vez que me decidí a viajar sola, compré en un impulso un vuelo de ida a París. Y ya puestos a soñar, abrí el mapa y vi cerca esta ciudad que llevaba mucho tiempo queriendo visitar. No me lo pensé mucho cuando también compré un billete de tren para pasar un par de días allí.

Realmente un día es suficiente para recorrer Brujas, pero me apetecía hacer más cosas por la zona. Muy cerca, a unos 7 Km hay un pueblecito llamado Damme, al que se puede llegar por senderos pegados al río. Tenía una pinta estupenda . Mi idea era alquilar una bici para hacer ese paseo y pasar una mañana allí, pero el mal tiempo truncó un poco mis planes.

Un día en Brujas.
Nueva en la ciudad. Estación de tren de Brujas.

Lo primero que recuerdo al llegar a Brujas, fue el escándalo que hacía mi maleta al arrastrarla por ese suelo de incontables adoquines. Precioso, pero incómodo que no veas. Por aquel entonces no sabía pasar ni un fin de semana sin un equipaje tan exagerado como innecesario. Si en aquel viaje estuve además 12 días, imagínate.

Ese centro histórico , Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, es indescriptible. Adoré desde el primer momento sus colores, sus fachadas de piedrecitas, su caprichosa arquitectura… Caminar por esas calles es como saltar y sumergirse en otra época. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y tirando refranero, para muestra un botón.

Un día en Brujas. Un día en Brujas.

Un día en Brujas.El nombre Brujas, viene del singular “brug”, que significa puente. Cuando ves la cantidad de estos que hay, cruzando el gran número de canales que la atraviesan (de ahí lo de Venecia del norte o belga)todo cobra sentido.

Un día en Brujas.

Un día en Brujas.En esta ciudad no solo hay fachadas de piedra, de hecho originalmente la mayoría eran de madera y aunque se prohibieron por el riesgo  de incendio, todavía se conserva alguna.

Un día en Brujas.

Veo las fotos, que son de hace solo 6 años y siento que hayan pasado 20. Entre ese momento y el ahora hubo tantas cosas buenas y malas, tanto aprendizaje, tanta vida…  Veo en esas imágenes a una niña que por un lado me genera ternura, por la ilusión que desprende al estar cumpliendo uno de sus sueños que era viajar. Y por el otro cierta admiración, por estar acostumbrada a estar siempre acompañada y de repente coger su maletón , ignorar sus miedos, su fragilidad e inseguridad y atreverse a marcharse sola. Creo que experiencias así nos enriquecen y hacen madurar y crecer muchísimo.

Un día en Brujas.

Ya que de volar se trataba, cuando llegué a la plaza del mercado, Grote Markt, me fui por las alturas.

Un día en Brujas.
Belfort o campanario de Brujas, 83 metros.

Ascendiendo los casi 400 escalones del campanario del año 1200, tienes la ciudad a tus pies. En esa plaza había un mercado pero que había tenido lugar ya por la mañana. Es muy bonita y está repleta de locales para comer y de más y más casitas de cuento.

Un día en Brujas.
Plaza Burg desde las alturas.
Un día en Brujas.
Plaza Grote Markt.
Un día en Brujas.
Tras los camiones, el Stadhuis o ayuntamiento de Brujas.

Un día en Brujas.

Muy cerquita de esta, apenas separada por una calle, se encuentra la Plaza Burg, donde se pueden ver los bonitos edificios del Ayuntamiento, el Palacio de la Justicia o la Basílica de la Santa Sangre principalmente.

Un día en Brujas.
El edificio que hace esquina, con sus esculturas doradas , es el Brugse Vrije, el Palacio de Justicia.

Un día en Brujas.

Aparte del mercado de Grote Markt, también es famoso el de Vismarkt, que se dedica a la venta de pescados.

Un día en Brujas. Un día en Brujas.

En Brujas como en Bruselas, uno de los platos más famosos y que más triunfan son los mejillones con patatas fritas. Curioso y delicioso 😉

Vencer el miedo a viajar solo
Mejillones con patatas fritas. Un clásico en Bruselas.

Como soy bastante golosa, a parte de probar el afamado chocolate belga, algo más picoteé en alguna cafetería en algún descanso durante el día.Un día en Brujas.

Como te guste el dulce, es un mérito controlarse entre tanta y tanta variedad.

Un día en Brujas.

No soy mucho de cerveza, bueno, en realidad no me gusta nada, pero en Brujas casi desearías ser fan. En algún rincón, hay auténticos museos  con decenas y decenas de botellas diferentes. En todo el país hay unas 180 fábricas y en aquel año se hablaba de hasta 1150 variedades . Una pasada vamos.

Un día en Brujas.

Y hablando de museos, no podía faltar el del Chocolate, el del Diamante, el de la Cerveza y agárrate…El de la Patata Frita. En cuanto a pintura se refiere, destaca el Groeninge donde triunfan los autores flamencos.

Un día en Brujas.

España también tiene su pequeña representación aquí en el Muelle de los Españoles, que fue donde se instaló antiguamente la colonia de comerciantes de nuestro país. No es nada llamativo ni del otro mundo, pero te hace gracia una alusión a tu casa cuando te encuentras lejos.

CURIOSIDADES EN BRUJAS

Un día en Brujas.

¿Ves osos por todas partes? Tranquilo que todo tiene explicación. Este es uno de los símbolos de la ciudad. Cuenta la historia, o la leyenda, que en la época del rey Baldwino I un oso merodeaba Brujas sembrando el pánico a medida que atacaba e incluso asesinaba a sus habitantes. El rey salió en su caza para defender a sus ciudadanos y aunque no lo hizo en solitario, acabó enfrentándose cara a cara sin apoyo al animal. Hundió su lanza en su corazón y desde ese día la figura del oso quedó ligada a la ciudad.

Un día en Brujas. Un día en Brujas.

Otra imagen que posiblemente tú también relaciones con Brujas, es la del canal de Dijver, de las más bonitas y características. Tanto desde el Muelle del Rosario como del lado opuesto, no podrás evitar hacer fotos y fotos de la bella estampa. De día es muy bonito, pero cuando cae la noche el encanto se multiplica. Era mi primer viaje en solitario y por inexperiencia, ignorancia o lo que fuera,  me daba pánico poner un pie fuera del hotel una vez oscurecía. Pero no me perdonaría el no haberlo hecho y perderme las luces de Brujas. Así que saqué valor, et voilà.

Un día en Brujas. Un día en Brujas. Un día en Brujas.

Creo que una ciudad se conoce sobre todo recorriéndola a pie, pero en Brujas es necesario, si puedes, hacerlo también en barco con todas las excursiones que hay y, opcional pero curioso , en calesa. Otra opción, mi opción frustrada, es en bicicleta. Pensaba que con tanto adoquín no podía ser muy cómodo, pero viendo la cantidad de lugares de alquiler (incluso en hoteles) y de ellas que había, me queda la duda.

Un día en Brujas.

Me encantó caminar a lo largo del canal de Damme. Hay un sendero  maravilloso que te guía entre árboles y molinos. Era otoño, con el plus de atractivo que al menos para mi añade esta estación y, aunque con ligera llovizna, el paseo fue un placer. Vi casas barco con sus buzones incluidos  y los molinos que comentaba. Son 4, molieron trigo durante siglos y hoy forman parte de una estampa bucólica que no olvidarás. Perfectamente conservados, en alguno incluso está permitida la visita.

Un día en Brujas.
Hogares flotantes en los canales de Brujas.
Un día en Brujas.
Uno de los molinos de Brujas a lo largo del sendero.

Y al final llegué a la zona sur. Un remanso de paz, de belleza… Allí me encontré los Beaterios o Beginjhof. Este grupo de casitas data de la época medieval. Fueron construidos para dar hogar a mujeres huérfanas y viudas y hoy en día, declarados Patrimonio de la Humanidad, son lugar de residencia de monjas benedictinas.

Un día en Brujas.

En esta zona está también el Parque Minnewater. ¿Buscas romanticismo? Toda la ciudad lo desprende pero si te ha sabido a poco, aquí sacias seguro tu apetito.

Un día en Brujas. Hay un lago espectacular, el Lago del Amor, lleno de cisnes, con unas orillas de ensueño y con otra leyenda a sus espaldas. Esta cuenta que el lago se creó al romper un dique para inundar una tumba. La tumba era de la joven Minna, que prometida en  matrimonio a un hombre mientras su corazón era de otro, huyó al bosque donde por desgracia pereció de hambre.

Un día en Brujas.

Aunque solo he citado una, en Brujas también hay iglesias destacadas, que como todo allí, también parecen de cuento.

Un día en Brujas.
Basílica de la santa Sangre.
Un día en Brujas.
Catedral de san Salvador.
Un día en Brujas.
Iglesia de San Jacob

Y para acabar este post y mi recorrido por Brujas, os dejo con esta foto que esconde una pequeña leyenda más.

Un día en Brujas.

El callejón del Asno Ciego. ¿Qué por qué se llama así? Hay una historia que cuenta que ahí hubo un molino a cuyo asno, para hacerle menos tedioso el dar vueltas y vueltas, le tapaban los ojos. La otra deja al animal peor parado ya que el motivo de su ceguera sería bien distinto. Mientras era robado por gentes de otra ciudad se resistía a dejar Brujas, por ello lo privaron de su visión para forzarlo así.

Brujas resultó no solo estar a la altura, si no superar cualquier expectativa que pudiera tener. Me fascinó, me sedujo desde el primer momento. Me hizo sentir como en otra época y feliz de pensar en cuántos lugares igual de mágicos quedarán todavía por descubrir.

 

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